La saliva es fundamental para tener una boca sana. Ayuda a digerir los alimentos, protege el esmalte y mantiene a raya a las bacterias. Pero cuando se produce en exceso, lejos de ser una aliada, puede convertirse en una molestia constante. ¿Notas que tragas saliva todo el tiempo? ¿Hablas con dificultad o te incomoda al dormir? Entonces puede que estés lidiando con un caso de hipersalivación crónica, también conocida como sialorrea.
Aunque muchas veces se ignora, esta condición puede afectar de forma directa tu calidad de vida y tu salud dental. Hoy vamos a abordar este problema de forma clara, profunda y realista.
La sialorrea es la producción excesiva de saliva. Todos generamos entre 1 y 1,5 litros de saliva al día en condiciones normales. El problema aparece cuando esta cifra se dispara o el control para tragarla falla.
No es lo mismo salivar más por tener hambre o ansiedad que padecer una hipersalivación persistente. La primera es pasajera. La segunda, constante, molesta y, en muchos casos, patológica.
La hipersalivación no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. Por eso es clave entender qué la está provocando.
Enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o la parálisis cerebral pueden dificultar el control muscular de la boca, haciendo que el paciente no logre tragar correctamente.
Algunos fármacos —como antiepilépticos, tranquilizantes o antipsicóticos— pueden aumentar la producción salival como efecto secundario.
Cuando hay inflamación de encías, infecciones o llagas, el cuerpo responde con mayor producción de saliva para “limpiar” la zona.
El reflujo ácido estimula de forma refleja la producción salival como mecanismo de defensa.
El roce constante de prótesis, férulas o brackets mal adaptados también puede provocar un exceso de salivación.
La sialorrea no suele venir sola. Muchas veces aparece con molestias adicionales que afectan a lo largo del día.
Aquí está la parte crítica que muchos desconocen: demasiada saliva también puede perjudicar tu salud bucodental.
Colocación de empastes, limpiezas, ortodoncia, carillas… Todos estos procedimientos pueden volverse complejos cuando hay que luchar constantemente contra el exceso de saliva.
Cuando hay hipersalivación, las dentaduras postizas o férulas tienden a desplazarse, moverse o provocar náuseas.
Aunque parezca contradictorio, una saliva demasiado rica en minerales puede favorecer la calcificación de placa bacteriana, derivando en sarro más agresivo.
La buena noticia es que la hipersalivación tiene tratamiento. No siempre se logra eliminar por completo, pero sí reducirla y mejorar su impacto.
En pacientes con trastornos neuromotores, se trabajan ejercicios orofaciales para mejorar el cierre bucal, la deglución y la postura lingual.
Inhiben la producción de saliva, pero su uso debe ser muy controlado por los efectos secundarios: sequedad bucal, visión borrosa, somnolencia…
Se inyecta en las glándulas salivales (parótida y submandibular) para reducir la producción sin alterar el gusto ni la masticación.
Es el último recurso. Puede implicar resección de glándulas, ligadura de conductos o desviación de flujo salival. Se reserva para casos severos que no responden a otros tratamientos.
Si la saliva afecta tu vida diaria, tu forma de hablar, comer o dormir, es momento de consultar. El odontólogo puede valorar el origen, realizar un diagnóstico diferencial y derivarte a un especialista si es necesario.
Algunos pacientes prueban soluciones como enjuagues con salvia, evitar alimentos ácidos, o modificar posturas al dormir. Pero aunque pueden ayudar a reducir la molestia, nunca sustituyen una evaluación profesional.
No todo está perdido. Con algunos ajustes, puedes minimizar el impacto de la hipersalivación en tu día a día:
La saliva en exceso arrastra bacterias, pero también puede favorecer ciertos desequilibrios. Cepilla, usa hilo dental y enjuagues antisépticos.
Estimulan aún más la producción de saliva. Mejor mantenerlos lejos.
Algunos colutorios y pastas con ingredientes muy mentolados pueden desencadenar más salivación.
Dormir con la cabeza algo elevada o mejorar tu postura al trabajar puede ayudarte a manejar mejor la salivación.
¿Notas que tragas saliva de forma compulsiva? ¿Te da apuro hablar porque se te acumula en la boca? Tal vez estés frente a un caso de hipersalivación que necesita atención.
Conectamos pacientes con los mejores profesionales dentales. Encuentra tu dentista ideal cerca de ti.